La misteriosa playa llameante

Poco después de cenar, el 1 de septiembre de 1905, los huéspedes del “Hotel Parkfield” en Kittery Point, en las costas del Maine, estaban disfrutando del aire de finales de verano cuando quedaron perplejos ante una asombrosa visión: la playa había estallado en llamas. tanto la arena como la superficie del agua vomitaban fuego y un humo denso y sulfuroso. Podía escucharse un fuerte sonido de crepitaciones a más de un centenar de metros de distancia, y las llamas, que alcanzaban una altura de unos 30 centímetros, continuaron ardiendo durante más de cuarenta y cinco minutos.

Un veraneante curioso cogió un puñado de arena, pero enseguida tuvo que tirarla cuando su intenso calor le abrasó la mano. Otros huéspedes metieron un poco de arena en un cubo y se lo llevaron al hotel, donde añadieron agua. Ante su sorpresa, escaparon unas burbujas de gas de la arena y, al irrumpir en la superficie del agua, entraron en ignición.

Según una explicación para el extraño suceso, una capa de algas, enterradas debajo de la arena -tanto en la playa como debajo del agua cerca de la orilla-, había fermentado, creando bolsas de gas inflamable que reaccionaron con el aire de tal manera que originaron llamas. Pero, no obstante, ésa sólo fue una posibilidad y nunca se probó que se tratara de la que dio origen al caso.

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